
Dengue: síntomas, tratamiento y cómo prevenirlo
Conocé los síntomas del dengue, su tratamiento y cómo prevenir el contagio del mosquito Aedes aegypti con medidas simples y efectivas.
Conocé los principales síntomas de la gripe, cómo diferenciarla de un resfrío y qué hacer para aliviarla y prevenir complicaciones.

Identificá correctamente si estás lidiando con un simple resfriado o con la gripe, y cuándo es el momento adecuado para buscar ayuda médica.
Los síntomas gripales se refieren a un conjunto de signos que indican la presencia de una infección causada por el virus de la gripe, también conocido como influenza. Aunque los síntomas pueden variar de persona a persona, generalmente incluyen fiebre, dolores musculares, fatiga, dolor de cabeza y una sensación general de malestar. A diferencia de un resfriado común, la gripe tiende a aparecer de manera repentina y puede ser más severa.
Distinguir entre un resfriado y la gripe puede ser complicado, ya que comparten varios síntomas. Sin embargo, hay algunas señales clave que pueden ayudarte a reconocer los síntomas gripales:
La fiebre es uno de los síntomas más distintivos de la gripe. Mientras que un resfrío común puede causar una fiebre leve o ninguna en absoluto, la gripe generalmente provoca una fiebre alta, que suele estar por encima de los 38°C y puede durar de 3 a 4 días.
Uno de los indicadores más claros de la gripe es la aparición de dolores musculares y articulares generalizados. Estos suelen ir acompañados de una fatiga extrema, que puede hacer que te sientas agotado y sin energía durante varios días.
Los escalofríos y la sudoración son otros signos característicos de la gripe. Estos suelen ocurrir debido a la fiebre alta y pueden hacer que sientas frío incluso cuando estás abrigado.
Si bien muchas personas se recuperan de la gripe sin necesidad de atención médica, hay situaciones en las que es crucial buscar ayuda profesional. A continuación, te damos algunas pautas para saber cuándo es necesario consultar a un médico.
Si los síntomas gripales no mejoran después de 5 a 7 días, o si empezás a sentirte peor, es importante buscar atención médica. Los síntomas prolongados pueden indicar complicaciones como neumonía o bronquitis, que requieren tratamiento inmediato.
La gripe puede provocar congestión en el pecho y dificultar la respiración. Si experimentás dificultad para respirar, dolor en el pecho o una sensación de opresión, buscá ayuda médica de inmediato.
Ciertas personas, como los adultos mayores, los niños pequeños, las mujeres embarazadas y las personas con enfermedades crónicas, corren un mayor riesgo de desarrollar complicaciones graves por la gripe. Si pertenecés a uno de estos grupos y presentás síntomas gripales, es recomendable que consultes a un médico lo antes posible.
Prevenir la gripe es posible si tomás algunas precauciones básicas, especialmente durante la temporada de gripe.
La vacunación contra la gripe es la medida más eficaz para prevenir la enfermedad. La vacuna se actualiza cada año para proteger contra las cepas más comunes del virus. Aunque no garantiza una protección total, reduce significativamente el riesgo de contraer la gripe y de sufrir complicaciones graves.
La higiene juega un papel crucial en la prevención de la gripe. Lavarse las manos con frecuencia, cubrirse la boca al toser o estornudar, y evitar tocarse la cara son medidas sencillas pero efectivas para reducir el riesgo de contagio.
Durante la temporada de gripe, es aconsejable evitar el contacto cercano con personas que presentan síntomas gripales. Si estás enfermo, quedate en casa para evitar propagar el virus a los demás.
Contar con una buena cobertura de salud es esencial para recibir la atención adecuada en caso de gripe. Una póliza de salud puede ayudarte a acceder a médicos, servicios de emergencia y tratamientos que te permitan recuperarte más rápidamente.
Con un buen plan de salud, podés acceder fácilmente a médicos y especialistas que te ofrecerán el mejor tratamiento en caso de gripe. Esto es especialmente importante si pertenecés a un grupo de alto riesgo.
Muchas pólizas de salud cubren el costo de la vacuna contra la gripe y los medicamentos antivirales que pueden acortar la duración de la enfermedad. Verificá con tu proveedor de salud para saber qué está cubierto en tu plan.
En situaciones graves, como dificultad respiratoria o deshidratación severa, es posible que necesites atención médica de emergencia. Un buen plan de salud te asegurará que recibas el tratamiento necesario sin preocuparte por los costos.
¿Cuándo deberías volver al trabajo o a la escuela? Una de las preguntas más comunes cuando se tiene gripe es cuánto tiempo se debe esperar antes de volver a las actividades normales. La respuesta depende de la gravedad de tus síntomas y de tu capacidad para evitar contagiar a los demás.
Sin fiebre por 24 horas La regla general es que podés volver al trabajo o a la escuela cuando hayas estado sin fiebre durante al menos 24 horas sin el uso de medicamentos para reducirla. Esto indica que ya no sos tan contagioso.
Energía y fuerza suficientes Es importante no apresurarse. Aunque la fiebre haya desaparecido, la fatiga y los dolores musculares pueden persistir. Asegurate de que te sentís lo suficientemente fuerte como para retomar tus actividades diarias sin riesgo de recaída.
La gripe es una enfermedad común pero potencialmente grave, especialmente si no se maneja adecuadamente. Conocer los síntomas gripales y actuar a tiempo puede hacer una gran diferencia en tu recuperación. Recordá que la prevención es clave: vacunate anualmente, seguí buenas prácticas de higiene y mantené una cobertura de salud adecuada para estar preparado ante cualquier eventualidad.
Mantenete informado y tomá decisiones basadas en tu bienestar y el de tus seres queridos. La salud es un recurso valioso, y protegerla es la mejor inversión que podés hacer.
Generalmente dura entre 5 y 10 días, aunque la fatiga o la tos pueden prolongarse un poco más.
La gripe aparece de forma repentina y causa fiebre, dolor muscular y cansancio intenso. El resfriado es más leve, con congestión y estornudos, pero sin fiebre alta.
Se transmite por el aire, al toser, estornudar o hablar, y también al tocar superficies contaminadas y luego llevarse las manos a la cara.
Ambas comparten síntomas, pero el COVID-19 suele provocar pérdida del olfato o gusto y dificultad para respirar. Ante la duda, lo mejor es realizar un test y consultar al médico.

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